Chema alucina cuando descubre que la nueva jefa de Soraya es Marisa, su “ex”. Tras soportar unos días protagonizados por las quejas de uno y otra, Soraya decide trazar un plan junto a Fidel para que el tendero y su exmujer recuperen la cordialidad, pero ni siquiera los vídeos de cuando eran un matrimonio feliz logran apaciguarles. Por ello, Soraya toma la determinación de dejar el trabajo en el sex shop. Chema, convencido de que ha sido Marisa quien ha despedido a su novia, monta en cólera. Por otra parte, mientras Macu atraviesa por serios problemas económicos, Luisma recibe una carta en la que le comunican que le van a recortar el sueldo. Ambos se encuentran tan asfixiados económicamente que deciden organizar un rastrillo para deshacerse de las cosas que ya no utilizan. Durante el mercadillo encuentran parte del uniforme que Aída había creado para los empleados de su empresa de limpieza. En un momento de lucidez, Macu y el barrendero deciden seguir adelante con el proyecto de “Aidalai”, la empresa que Aída fundó tras su salida de prisión. Además, en plenas tareas de limpieza, Macu encuentra una caja con recuerdos de Mauricio en su juventud. Entre otras cosas, el cofre contiene una grabación que le hizo a su amor de aquellos años, Elenita. Aquella mujer le partió el corazón al dueño del Reinols después de que alguien la convenciese de que Mauricio le había engañado. El hostelero descubrirá que aquel canalla que provocó la ruptura se encuentra más cerca de lo que piensa.
A Luisma le echan del trabajo y, junto con Macu, decide hacer un mercadillo para sacar dinero. Juntos retoman su empresa de limpieza. Por otro lado, Mauricio cuenta que perdió a una novia de la infancia. Nadie sabe que fue culpa de Tony, que se siente mal. Por eso, quiere confesárselo a Mauricio, pero no puede y decide buscar a Elena. Barajas se entera de que los porteros son cotillas y, como buen portero, decide cotillear.