Las remesas que llegan desde EE.UU. están cambiando el paisaje rural de Guatemala. En San Martín Sacatepéquez, en el Occidente del país, las tradicionales casas con muros de adobe o ladrillo encalados son ya casi excepcionales. Allí ahora se levantan edificios de hormigón de dos a tres pisos con fachadas turquesa, amarillo y azul, balcones metálicos, cristaleras reflectantes e iluminación LED. "Hay una competencia para ver quién tiene la vivienda más grande, la más espaciosa o la más moderna", asegura Jordi Muñoz, arquitecto local. Este estilo arquitectónico es el resultado del dinero enviado desde California, Texas o Florida por millones de guatemaltecos, salvadoreños u hondureños que partieron con el objetivo de construir la casa de sus sueños en su pueblo natal.