Aunque Carlos creció en Colombia y Alvin en Bahamas, tuvieron la suerte de encontrarse fortuitamente y descubrir que tienen vidas paralelas: ambos fueron bebés prematuros y quedaron ciegos por el mismo error médico. Ambos son músicos autodidactas. Ambos viven solos en Canadá. Ambos son refugiados con restricciones para visitar sus países de origen y ambos decidieron viajar al país del otro. “El extraordinario viaje de Carlos y Alvin” nos acerca a otras formas de percibir el mundo y a una amistad que lucha contra los estereotipos y estigmas en torno a la ceguera.