Con el arduo acero W2, los forjadores deben crear el Barong Moro filipino, un arma de combate con forma de hoja de árbol, ancha en el medio y fina en la punta. El mango curvo debe asegurar el agarre contra sangre o humedad salina. El reto final es un templado diferencial en agua: una técnica delicada que lleva al límite. ¡O se templa y se avanza, o el acero se parte!