Luis Emilio descubrió a Bastián en plena conversación con la fiscal Montes. Su testimonio no lo dejó bien parado. Una vez se quedó a solas con la persecutora, el empresario intentó hacerle ver que su carrera podría tener un impulso si ella captura al asesino de su esposa. Sin embargo, si el caso se queda sin culpables, ella deberá acostumbrarse a la pequeña oficina en donde trabaja. En tanto, Ignacia se enteró de la pistola de Raúl y asumió de inmediato que él era el asesino de Bernardita. Afligida, le contó todo a su hermano Clemente y él exigió explicaciones a Diana. Aunque ella aseguró que el arma fue puesta entre las cosas de su padre para inculparlo, Clemente no le creyó y dio el plazo de una hora para autodenunciarse con la policía. De otra manera, él tomaría cartas en el asunto.
Luis Emilio caught Bastián in the middle of a conversation with prosecutor Montes. His testimony was anything but favorable. Alone with the prosecutor, the businessman tried to convince her that her career could take off if she caught his wife's killer. However, if the case remains unsolved, she will have to get used to the small office where she works. Ignacia learned about Raúl's gun and immediately assumed he was Bernardita's killer. Desperate, she told everything to her brother, Clemente, who demanded explanations from Diana. Although she insisted that the gun had been planted among their father's belongings to incriminate him, Clemente didn't believe her and gave her an hour to turn herself in to the police. Otherwise, he would resolve the situation himself.
Luis Emilio flagrou Bastián em plena conversa com a promotora Montes. Seu depoimento não foi nada favorável. Sozinho com a promotora, o empresário tentou convencê-la de que sua carreira poderia decolar se ela prendesse o assassino de sua esposa. Contudo, se o caso permanecer sem solução, ela terá que se acostumar com o pequeno escritório onde trabalha. Ignacia soube da arma de Raúl e imediatamente presumiu que ele era o assassino de Bernardita. Desesperada, contou tudo ao irmão, Clemente, que exigiu explicações de Diana. Embora ela insistisse que a arma havia sido plantada entre os pertences do pai para incriminá-lo, Clemente não acreditou e lhe deu uma hora para se entregar à polícia. Caso contrário, ele resolveria a situação por conta própria.