Bea asiste a una ponencia de César Mainer, el mayor experto en Lucius Tagus, intrigada por un nuevo hallazgo en la villa romana de Carranque. Un accidente inesperado hace que Luis, un vigilante del parque arqueológico, y Bea se vean obligados a colaborar, siguiendo un rastro que los arrastra por caminos que no esperaban.
Bea intenta contactar con Mainer para hablar de su tesis, pero él parece ocupado. Mientras tanto, un control policial los sorprende, y Luis se ve obligado a improvisar. De vuelta en el parque arqueológico de Carranque, unos sonidos inesperados los obligan a huir.
Tras la huida del parque arqueológico de Carranque, Luis y Bea se refugian en un motel. Bea queda con César Mainer para ver una obra de teatro romano en Segóbriga, en las mismas gradas que usaba el público hace 2000 años. Más tarde, en la casa de Mainer, Luis lo distrae mientras Bea aprovecha para husmear.
Mientras desayunan, Bea y Luis deciden visitar a Ramón, un cazatesoros amigo de Luis que vive cerca del Parque Arqueológico de El Tolmo de Minateda. Ramón les da una pista y les presta herramientas para continuar su búsqueda. Con todo preparado, se dirigen a la ciudad ibero romana de Libisosa, donde nuevas sorpresas los esperan.
En Libisosa, Bea y Luis trabajan con cuidado en la excavación. Bea le explica a Luis cómo leer los estratos de la tierra. Lo que encuentran los pone en alerta y deben reaccionar rápido, sacando su espíritu de Bonnie y Clyde para salir del apuro.
Una nueva integrante se une a Bea y Luis en su búsqueda de la verdad sobre Lucius Tagus. Aunque parecían muy perdidos, de repente todo empieza a encajar.
En la necrópolis del parque arqueológico de Alarcos, Bea se enfrenta a Mainer, decidida a que la verdad salga a la luz. Una año más tarde, Bea hace la defensa de su tesis, la razón por la que empezó todo.