Clara y Jaime sufren un duro revés cuando el bebé que tanto deseaban nace muerto. La terrible noticia termina por hundir al matrimonio y a don Gustavo, consciente por el que ese niño no ha nacido. Mientras su marido toma una decisión desesperada, doña Inés trata de salir adelante luchando por la conserva y montando una escuela de mujeres en la propia fábrica. La matriarca da así todo un ejemplo de resiliencia que hace que Clara supere su propia tristeza y encuentre quizás una nueva oportunidad en el amor.