Llega al arca Danilo, el pudú, que es muy, pero muy miedoso. Otomo no permite su entrada por ser demasiado asustadizo. Los demás animales se ríen de él y lo asustan de diversas maneras. La aterran tanto que muere de miedo. El pudú se transforma en un fantasma y asusta a todos los animales. Finalmente logra que se calmen y hace un trato con Otomo: regresa al cuerpo de Danilo a cambio de que lo dejen entrar al arca.