Arranca Decomasters, un programa en el que diez parejas de famosos compiten en pruebas de diseño de interiores y decoración bajo la atenta mirada del multipremiado interiorista Lorenzo Castillo y la directora de revistas de decoración Marta Riopérez. La pareja ganadora obtendrá 50.000 euros para donar a una ONG. La competición comienza con una prueba por equipos: divididos en dos grupos, los participantes deberán renovar y redecorar dos salitas de una misma vivienda. Los miembros del equipo perdedor se jugarán la permanencia dando una nueva vida a cinco dormitorios muy distintos entre sí.
'DecoMasters' viaja al sur y atraca en las playas de Málaga, donde los decoradores se enfrentan a un desafío muy ambicioso: cambiar la imagen de dos chiringuitos de playa. Después, las parejas se juegan la eliminación poniendo solución a varios apartamentos junto al mar que sufren de humedad y exceso de sol. Elisabeth es la primera clienta. Su chiringuito, La Brisa, es un kiosco de madera tradicional que respira esencia andaluza. Su propietaria sueña con renovarlo sin perder su esencia ni sus característicos tonos blanco y azul. Les pide restaurar su pérgola de madera, instalar un nuevo césped artificial y crear más zonas de sombra. El segundo proyecto es en La negra, un chiringuito bohemio y familiar, con una decoración alternativa con un toque tribal y guiños a África. Mariví, su propietaria, quiere dar un paso más y solicitar, entre otras mejoras, una barra más integrada que refuerce la comodidad y el carácter del local.
El cuarto episodio de DecoMasters introduce un componente solidario en la competición. Las parejas reciben el encargo de la Fundación Balia, dedicada a niños en riesgo de exclusión social, para remodelar varias estancias de su sede madrileña y convertirlas en espacios adecuados para el estudio. Este reto exige sensibilidad, funcionalidad y diseño adaptado a las necesidades educativas. Tras la valoración del jurado, el equipo perdedor se enfrenta a la prueba de eliminación: remodelar cuartos de baño, un desafío que requiere precisión técnica, aprovechamiento del espacio y selección de materiales resistentes. Este programa combina creatividad con compromiso social, reforzando la dimensión humana del formato.
La competición de 'DecoMasters' llega al ecuador y, para celebrarlo, el jurado reta a los famosos decoradores a nuevos exigentes retos. Primero, trabajan bajo los criterios de los reconocidos diseñadores de interiores Tomás Alía y Germán Álvarez para renovar los lobbies de dos hoteles. Después, se enfrentan al open concept en apartamentos donde se une en un único espacio el salón, el comedor y la cocina. El jurado cuenta con la ayuda de las dos Mercedes.
El sexto episodio marca el ecuador de DecoMasters e incorpora la esperada repesca. En la prueba grupal, las parejas deben transformar dos bares en Brunete, contando con la colaboración de exconcursantes que aspiran a regresar a la competición. Este reto añade complejidad por la coordinación entre equipos y la necesidad de crear ambientes atractivos y funcionales para locales de restauración. Tras la valoración, el equipo perdedor se enfrenta a la prueba de eliminación: diseñar cocinas, espacios esenciales que requieren distribución eficiente, ergonomía y estética cuidada. Este capítulo combina emoción y técnica y consolida la dinámica competitiva.
El séptimo episodio de DecoMasters plantea retos orientados al bienestar y la funcionalidad. En la primera prueba, las parejas trabajan en equipo para dar un nuevo aspecto a una barbería y a un centro de estética, espacios que requieren diseño atractivo y práctico. Tras la evaluación, el equipo perdedor afronta la eliminación: transformar habitaciones de una residencia de estudiantes, optimizando distribución y orden. Para ello, cuentan con la colaboración de La Ordenatriz, experta en organización, que aporta consejos para mejorar la funcionalidad. Este programa refuerza la importancia del diseño adaptado a las necesidades del usuario.
Todo el equipo de ‘DecoMasters’ pone rumbo a Picaña (Valencia), uno de los municipios más afectados por la Dana de octubre de 2024. Aunque ha pasado cerca de año y medio desde aquella tragedia, todavía son muchos los hogares que siguen destrozados. Este reto pretende recuperar el espíritu de solidaridad que recorrió toda España aquellos días. Los equipos unen fuerzas para ayudar y transformar dos viviendas que acabaron destrozadas por la fuerza del agua, con el objetivo de devolver a sus propietarios la alegría, la belleza y el calor de hogar que la Dana les arrebató. Todo ello, con un presupuesto de 2.000 euros por proyecto. En esta prueba tan especial, el jurado cuenta con un cuarto juez: el ingeniero en edificación e interiorista Sigfrido Serra, que convierte cualquier rincón en una auténtica obra de arte.
El noveno episodio inaugura la semifinal de DecoMasters con dos pruebas decisivas. En la primera, las parejas trabajan en equipo para redecorar espacios de una casa de campo, reto que define a la primera pareja finalista. El resto se enfrenta a la prueba de eliminación: transformar habitaciones infantiles, aplicando criterios de seguridad, funcionalidad y estética adaptada a los más pequeños. Este capítulo concentra tensión y creatividad en el camino hacia la gran final.
Para arrancar esta gran final, 'DecoMasters' se traslada a la monumental e imperial ciudad de Toledo, donde se ocupan de decorar tres habitaciones de un cigarral, una casa palacio del siglo XVI. Los cigarrales nacieron como casas señoriales destinadas al retiro campestre junto al Tajo, y deben su nombre al incesante canto de las cigarras que invaden la zona durante el verano. La majestuosidad del enclave impresionó al mismísimo Andy Warhol, que la visitó en los años 80, y sirvió a Pedro Almodóvar como escenario principal de 'La piel que habito'. Solo disponen de un presupuesto de 2.500 euros por habitación. El jurado tiene como cuarto juez al interiorista Pascua Ortega, una auténtica eminencia en España. Su gran proyecto de su vida fue el de engalanar Madrid con motivo del enlace de don Felipe y doña Letizia.