Tras un atraco frustrado, Gúmer, Nani y su banda desaparecen con un importante botín, provocando la inquietud de los policías corruptos y de Melero. En 1985, unas declaraciones de la viuda de el Nani dificultan la investigación de Onofre. Ante sus avances, los inspectores deciden actuar para frenar sus pesquisas.