El final del mundo se acerca y las seis parejas aceleran el ritmo. Pero desplazarse de Argentina a Chile no es fácil cuando ya no hay dinero ni paciencia. El presupuesto de Yolanda y Ainoa es tan limitado que no saben si podrán continuar con la carrera. El hambre aparece y Ushuaia se aleja cada vez más. La dificultad para enlazar autobuses se convierte en un obstáculo para todos. Los precios del transporte son altos y cuadrar los números ya es una hazaña en sí misma. Llegar a Puerto Varas, la puerta de entrada a la Patagonia chilena, se complica. Pero no todo van a ser problemas. En este trayecto, Jedet descubre una nueva vocación por el baloncesto y Andrea se tatúa un bus como recuerdo imborrable de este viaje.