La expedición de Mars Prima, compuesta por 136 colonos, intenta huir de Marte después de más de ocho meses. Solo 23 retornan. Se introduce la figura de un psicólogo, Román, encargado de la reinserción de los retornados.
Se plantea la posibilidad de que uno de los retornados esté pensando en cometer un acto cuestionable, y Román se pregunta si debe romper el pacto de confidencialidad paciente-terapeuta.
Se sugiere un posible sabotaje por parte de uno de los retornados, manipulando los niveles de nitrógeno en la computadora central.
Se introduce una pintura que evoca recuerdos de la infancia de uno de los retornados, planteando la posibilidad de que no sean los primeros en intentar colonizar.
Se describe el caos y el pánico que se desató cuando se produjo un corte de electricidad y las luces de emergencia se encendieron, sumiendo a los retornados en la oscuridad.
Román y Foster tienen una conversación al borde del abismo, donde Foster se encuentra en una situación peligrosa.
Se exploran los dibujos de la infancia de los retornados y se plantea la cuestión de si vale la pena invertir recursos en la colonización de otros planetas cuando la Tierra necesita atención.
La misión de recuperación 'Orfeo 1' es un viaje incómodo para todos: ¿Qué encontraron sus tripulantes? Después de meses de silencio y especulaciones, la cápsula de descenso de la misión 'Orfeo 1' reaparece en el Atlántico con sólo dos tripulantes: uno en coma y otro en un estado físico y mental precario. Así arranca la segunda temporada de Retornados, con un interrogatorio cargado de tensión, misterio y revelaciones perturbadoras.
El episodio arranca en pausa: el doctor Almeida ha sufrido una crisis de tensión y el interrogatorio debe interrumpirse. Mientras tanto, Nuria y Gastón -los investigadores civiles que han sido convocados para indagar lo ocurrido en la misión Orfeo 1- reflexionan sobre el efecto perspectiva, ese cambio profundo y casi espiritual que afecta a quienes han estado lejos de la Tierra. Entre tensiones personales y dilemas éticos, ambos se preguntan si están preparados para escuchar la verdad completa... y si pueden soportarla sin perder la objetividad.
En este episodio, el relato del doctor Almeida se adentra en la oscuridad literal y simbólica de la colonia marciana. Tras cruzar los pasillos vacíos e iluminados solo por linternas, el equipo de la misión Orfeo 1 entra en una instalación detenida en el tiempo, decorada con recuerdos de la Tierra y marcada por la nostalgia. Las primeras impresiones son conmovedoras: fotos familiares, dioramas de animales y plantas, y una imagen icónica de la Tierra rotulada simplemente como "Madre". Pero lo que comienza como una visita melancólica pronto se transforma en algo mucho más perturbador.
El doctor Almeida comparte un importante secreto con los investigadores: hay una "Ricitos de Oro". ¿Conocen el cuento?
El quinto episodio de la temporada profundiza en la herida abierta de Gastón: su responsabilidad como ingeniero en la construcción de la colonia.
El sexto episodio de la temporada entrelaza pasado y presente para dar una sacudida emocional y narrativa. La primera parte nos lleva años atrás, a una escena íntima entre Gastón y su hija Ana, cuando ella aún era una adolescente curiosa. Entre planos, bocetos y sueños, ambos juegan a imaginar cómo sería la colonia marciana: una flor con pétalos habitables, con bolera, cine y hasta un refugio secreto que solo ellos conocen. Es un momento de ternura, pero también de presagio: Ana, fascinada, declara que algún día irá a Marte. Su padre, horrorizado, intenta impedirlo. Ese refugio imaginado acabará teniendo un peso siniestro en la historia.
A veces los planes peligrosos son inevitables. En el laberinto vive un Minotauro. Si conocen el laberinto, entren.
¿Sabes cuál era mi juego favorito cuando era una niña? El escondite. Nunca perdí. ¿Has jugado a eso cuando eras pequeño?
500 días marcianos desde que todo se fue a la mierda. Cada vez que aparece un cruce, el miedo golpea el estómago.
La evolución y el legado de la inteligencia humana están en juego. Será la vida o será la máquina...