Tras el Mundial del 82 España abre sus puertas al fenómeno ultra, que desde sus orígenes no deja de crecer de forma violenta. A medida que avanza la década, en Barcelona arranca la cuenta atrás para los Juegos Olímpicos, y los grupos ultras se declaran la guerra. Una guerra que acaba con la muerte de un misterioso joven francés al que nadie parece conocer.