A mediados de los 90 el movimiento ultra ha invadido las calles y los campos de fútbol. Cada partido es una amenaza para los que van a disfrutar y también una oportunidad para los que van a hacer daño. Diciembre de 1998 es el mes en el que la presión acumulada estalla por los aires. Tiene lugar un crimen brutal. Es un antes y un después… pero los ultras no tienen ninguna intención de desaparecer.