Tras el Mundial del 82 España abre sus puertas al fenómeno ultra, que desde sus orígenes no deja de crecer de forma violenta. A medida que avanza la década, en Barcelona arranca la cuenta atrás para los Juegos Olímpicos, y los grupos ultras se declaran la guerra. Una guerra que acaba con la muerte de un misterioso joven francés al que nadie parece conocer.
A mediados de los 90 el movimiento ultra ha invadido las calles y los campos de fútbol. Cada partido es una amenaza para los que van a disfrutar y también una oportunidad para los que van a hacer daño. Diciembre de 1998 es el mes en el que la presión acumulada estalla por los aires. Tiene lugar un crimen brutal. Es un antes y un después… pero los ultras no tienen ninguna intención de desaparecer.
Durante la primera década del siglo XXI los clubes tratan de echar a los grupos ultra de las gradas. Y lo consiguen. La sensación generalizada es de tranquilidad, hasta que una mañana de 2014, sin que nadie lo espere, una batalla campal en Madrid Río irrumpe en la actualidad dejando un muerto. Se llama Jimmy. El mundo del fútbol se queda en shock. Es la primera semilla de una nueva generación de radicales que ya no necesita el estadio para descargar su odio. Los viejos ultras están de retirada. El fútbol ha cambiado, y ellos también.